::: SÁBADO :::

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 SI el nuevo código ético que Feijóo se va a sacar de la manga, ante la intensa presión de la sociedad, estuviera ya en vigor la lista de regalos de Vendex a decenas de ediles y funcionarios obligaría a renovar las corporaciones locales de las principales urbes galaicas y a cubrir las vacantes de los empleados. Lo extraño de todo este tinglado es que los partidos políticos siempre han presumido de unos estatutos que castigan con dureza la corrupción…

 ANTE el barullo que han provocado las sugerencias de los más sabios acerca de la reforma fiscal, el Gobierno ha reaccionado  con rapidez para explicar que el plan no es vinculante. Feijóo no confía mucho en su partido porque antes de hacer las maletas para su potente periplo por cinco países americanos se ha encarado con Montoro temeroso de que el ministro tenga la osadía de suprimir los impuestos autonómicos y los centralice en Madrid

  RECHAZADO por ERC, el BNG no tiene más remedio que aliarse con Bildu para los comicios europeos. El extraño matrimonio no gusta a la militancia, salvo a la UPG

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