Cum subit tristissima noctis imago

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La semana anterior, una hija mía había venido a Ferrol en ese tren. Ella misma me llamó desde Madrid en la noche del miércoles para darme la noticia del accidente. No quiero pensar –no puedo dejar de hacerlo– cómo me hubiese sentido si… Desde entonces, el dolor que no cesa, inmerso en angustia colectiva: todos somos el otro, el que más sufre… Personas rotas, por dentro y por fuera; la angustia de miradas perdidas, de oídos que no quieren escuchar lo más temido…
¿Dónde esconderse, mentalmente, que no sea una cobarde renuncia a compartir semejante tragedia, en modo alguno ajena…? “Todos eran mis hijos…”, escribiera Arthur Miller; o tus padres o hermanos, tus amigos… Se escuchan muchas voces, muchos ecos, a lo largo de las horas. Si el sueño de la razón produce monstruos, la incertidumbre es madre terrible de todo tipo de fantasmas… El rumor, ese quinto jinete, cabalgando desbocado entre nosotros: atentado… El desaliento surge porque sabes que, por apocalíptico que ruja sus infundios, no significa que no puedan ser reales… Es entonces cuando la palabra “velocidad”, como alternativa a lo innombrable (por que no cunda el pánico), entra en escena…. “Fallo humano” no es un final feliz; pero, al menos, lo intenta… Otrosí, si algo no falló en este suceso fue la humanidad del entorno solidario. Del sistema operativo, su posible fracaso, ni se sabe ni contesta…
El mundo, hoy, camina muy de prisa. Con unas estadísticas desoladoras de accidentes mortales en carretera ocasionados por el exceso de velocidad, hemos convertido ésta en una especie de “alimento de los dioses”; en su honor y mayor gloria celebramos competiciones anuales… “A más velocidad, mejor progreso…” no deja de resultar una letal falacia, si no va acompañada de la seguridad correspondiente. Ni por asomo vendría siendo lo mismo el “citius, altius, fortius” que la consigna “vivir peligrosamente” y su triste secuela: hacerlo rápido y dejar un hermoso cadáver…
Quizás debiéramos regresar a Esopo, renunciando a ser liebres: cambiar, definitivamente, de dioses y de monstruos.

 

Cum subit tristissima noctis imago