Echenique o cómo convertir al delincuente en la víctima

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DE Pablo Echenique, hasta ahora, se sabía que conformó en tiempos un sector crítico frente a Pablo Iglesias, y que su mujer debe tener mucha mano en Venezuela, ya que ante los problemas económicos de Podemos no dudó en sugerir que ella podía pedir dinero al país suramericano. Ahora, por obra y gracia de una filtración, también se sabe que es un defraudador. Sin embargo, tal vez lo más grave de este caso no sea que haya estado pagando durante meses en negro a un empleado al que, por supuesto, también tenía sin contrato. Lo peor es que el podemita lo justifique y aproveche para arremeter contra el sistema, al que culpa de su propio delito. Es más, considera que la economía sumergida es una salida válida para los ciudadanos. Por supuesto no conjugó el verbo dimitir. Es de suponer que eso es solamente para los de la casta y cuando son los de Podemos quienes lo reclaman. Al final, se irá de rositas y a seguir viviendo del erario público.

Echenique o cómo convertir al delincuente en la víctima