Incomunicados

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Con seguridad, pocos se habrán dado cuenta, pero es díficil no mirar hacia atrás y ver un gobierno municipal ferrolano anterior al actual mandato en el que lo que haya primado, más que ningún otro aspecto como ahora sucede, haya sido la incomunicación. Digamos que en los ámbitos políticos, como en muchos otros, hay dos formas de informar: una, la que aporta claridad y, al menos, una mínima dosis de realidad; la otra, la que supera la ausencia de esta última a costa de desmentidos poco creíbles, rectificaciones que no corrigen a lo que obligan o, simplemente, el más absoluto silencio. De la incomunicación ha hecho bandera el actual gobierno a fuerza de evidentes y reconocidas muestras del más básico diálogo entre ambas partes. “Fallo de comunicación” es la coletilla con la que se justifica la desconexión política y que se resume en la carencia de gestión, esa que pagan –y lamentan– los vecinos, incluidos quienes todo lo justifican y lo disculpan. Claro que también a ellos, como al resto, les falta precisamente eso: información.

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