Pablo Crespo interpreta el papel de víctima ante el juez

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EL considerado como el número dos de la trama Gurtel, Pablo Crespo, sabe mejor que nadie que Fraga lo envió al exilio cuando descubrió su afición a hacer “cosas feas” y don Manuel calificaba como “cosas feas” aquello que cualquier otra persona calificaría como “cosas horripilantes”. Ayer, cuando le tocó sentarse en el banquillo –y no era precisamente el de un campo de fútbol–, no se le ocurrió mejor cosa que meter en danza al antiguo patrón del PPdeG y a José Cuiña, y declarar que él tenía buenas relaciones con el entonces conselleiro, pero este se llevaba mal con Fraga, lo que acabó perjudicando a Correa... Muy mal no se debían llevar, porque el político vilalbés mantuvo ao fillo do muiñeiro en su Gobierno durante trece años, pero ya se sabe que los acusados tiene derecho a mentir como estrategia de defensa y, además, la tropa gurteliana no es que se caracterice precisamente por su honradez.

Pablo Crespo interpreta el papel de víctima ante el juez