DESAGRADECIDOS

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No hay derecho, carajo, son unos desagradecidos! Podría decir Rajoy de sus compatriotas pontevedreses. Y estoy con él. 
¿Después de pregonar bien pregonao por todo el mundo  –incluida Europa– el nombre de Pontevedra (que no la conocía ni dios hasta ahora), van unos lerchos y le declaran “persona non grata”? Es para no creer. Él, que paseó Pontevedra al paso saltón o cochinero, al trote corto, trote largo, al galope, o desbocado, en su alias más conocido en el ambientillo ese tan personal; es una putada. 
Y total ¿por qué? ¿Por preocuparse de dar trabajo directo a trescientas personas en la puta papelera esa, durante sesenta añitos más? ¡Por dios, por dios; pero si hace un gran papel y huele a rosas! Bueno; en realidad a rosas, rosas, no; más bien huele a mierda que tira para atrás, y no hay nada que viva en la ría, excepto cosas no comestibles. Me jode que traten a Rajoy como a la mierda, que tampoco es grata.
 

DESAGRADECIDOS