Fíjense

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Fíjense en una ciudad como Ferrol, podemos estar conectados por Internet a una velocidad impresionante mientras la ciudad se deshace. En eso Ferrol es una ciudad moderna. Podría ser una metáfora, la técnica se nutre de nuestras ruinas. Demasiada comunicación para lo que hay que decir. No hay vecinos en los muros caídos, en las ruinas de los barrios; pero hay wifi en la calle. Reciclamos basura mientras se borran las calles por donde corríamos en nuestra infancia. Ferrol es la casa de cada uno, el bar, ya no la calle, la plaza. Internet nos da le velocidad mental para viajar, mientras por fuera estamos aislados. El tiempo en Internet ha suplantado al tiempo real de la ciudad. La ciudad vive en pequeños núcleos de resistencia. Por eso todavía vivimos a un ritmo de música de underground, blues o si se quiere canción protesta. Protestar para evitar el ataque de nervios de hablar con las piedras, de sonsacarles algún secreto o algún por qué. Siempre nos quedará Doniños; si sigue lloviendo solo hablaremos con replicantes.

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