Tocata y fuga de Mariano

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Repitió la música y la letra. No tiene apoyos –la soledad del PP que es cada día más obvia– y con esa música de fondo, la letra de siempre: un gran pacto de PP, PSOE y C’S, que rechazan unos y otros. Y, luego, reconozcámoslo, Rajoy viene huyendo durante toda la legislatura: del problema catalán; de su apoyo, innecesario, a la infanta, de la voz de la calle con las “mareas” en defensa de la sanidad y la educación pública; de las llamadas de Europa sobre el aumento de la deuda, de la política exterior ante los grandes temas, y sobre todo su huida suicida del problema de la corrupción del partido. Huye de sus declaraciones sobre Rus, Mato, Rato, Bárcenas, Camps y un amplio etcétera, que se extiende –y cada día más– por toda España. Y es que, digan lo que digan sus portavoces y escondan sus compañeros de la brunete mediática, el partido se acerca más (y se puede leer en algún documento policial y judicial) a una trama de delincuentes que a una asociación de ciudadanos limpios y entregados al servicio del país y de sus conciudadanos.
No ayudan, tampoco, los miembros de la cúpula del Partido Popular: Javier Maroto nos vende cada día otra moto; Maillo y Pablo Casado no se leen los autos que les envían desde los juzgados y Feijóo, el más listo del grupo (otra vez se coloca de perfil para que no se note mucho, pero se deja ver lo suficiente para que no le olviden) da con la clave de la escapada y fuga de Rajoy: “La investidura no es una sesión de censura”. Traduzco: hace bien en no ir, pues, entre todos, al no contar con ninguna ayuda, le van a poner a caldo.
Sabe Feijóo, que Rajoy pagaría su fracaso de no haber sido capaz de negociar antes con nadie, y que, por tanto iba, a ser derrotado y vapuleado por todos. Y es que ninguna democracia un partido se financió durante veinticinco años de manera ilegítima y su presidente, a la vez del Gobierno, se presenta a la reelección como candidato estable… Y mientras el paro vuelve a subir, bajan los afiliados a la Seguridad Social, la deuda es insoportable (ha crecido desde 2011 un 43%) lo mismo que la desigualdad.
Y mientras, Rajoy, en fuga. Y aún nos quedan un par de meses con su interinidad y sin que el Parlamento pueda ejercer el control.

Tocata y fuga de Mariano