La distinta forma de pasar el fin de semana

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RAJOY se vino de finde al paraíso del trilingüismo armónico, Sanxenxo, Sanchencho, Sangenjo, según se emplee el gallego, el castellano o el koruño, los tres idiomas más hablados en el lugar, para vitaminarse y supermineralizarse antes de afrontar una semana en la que se podría avanzar mucho de cara a su investidura. Las malas lenguas aseguran que más que coger fuerzas lo que quería era ver la prueba de ciclismo de los Juegos Olímpicos. Y aunque así fuese, ¿qué?; ¿o es que no tiene derecho a pasar un rato de la tarde del sábado ante el televisor ahora que tiene los deberes medio hechos? En cambio, Feijóo no se concedió el día libre y siguió de bolos con “O Faladoiro”, el banquito azul con el que recorre Galicia para conversar cara a cara con los ciudadanos. De sus rivales en las autonómicas poco se supo. A ver si fueron ellos lo que vieron el ciclismo, la natación, el tiro con arco, la gimnasia... Falta les hace evadirse, porque lo que es la política los trae de cabeza.

La distinta forma de pasar el fin de semana