REFORMAS CONTRA LOS POBRES

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Adiario nos despiertan pavorosas noticias (unas se hacen realidad y otras nos “sondean”) que nos asustan y hacen temblar los bolsillos. El denominador común es el “pago otra vez” de servicios a los que estábamos acostumbrados a hacerlo exclusivamente mediante IRPF e impuestos indirectos; pronto, los pagaremos, además, cuando los utilicemos. Noticias que cuentan de reformas por parte del Gobierno y de mentiras según la oposición.

En medio, sin comprender del todo, los ciudadanos que sí sabemos de paro y de familias con problemas por despensa. Es injusto llamar reformas a lo que es aumento impositivo. De lo que no hablan es de cambios estructurales serios. No se atreven a explicar que las reformas han de ser cambios radicales en las administraciones; que hay que adelgazar el entramado burocrático del país. Por ejemplo ¿es necesario que el Parlamento gallego tenga 75 diputados? Somos 2,8 millones de gallegos más los que votan en el extranjero.

España tiene 45 millones de habitantes, proporcionalmente el Parlamento español necesitaría, por tanto, 1.205 diputados. Las diputaciones gallegas tienen 118 diputados, más toda su burocracia y gasto. ¿Nos hace falta tanto? Multiplíquenlo por el resto de autonomías. Es más fácil cobrar cinco euros por una cama hospitalaria o no atender a inmigrantes “ilegales” y demás razonamientos “cobrones”, que reformar. No es justo.

REFORMAS CONTRA LOS POBRES