La bañera

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A este paso, la bañera del despacho de la Alcaldía ferrolana llegará a ser patrimonio de la ciudad. Tras la conocida imagen del primer edil, Jorge Suárez, y del concejal de Cultura, Suso Basterrechea, fumando un pitillo, motivo tanto de escarnio como de elogio, el sanitario municipal parece haberse convertido en referencia obligada de algunos de los que pasan por el despacho y que, se supone, sienten curiosidad o, al menos, la necesidad de pasar a la posteridad con tan simbólico lugar como fondo. Menos mal que, a pesar de las sucesivas remodelaciones en el palacio consistorial, la bañera no ha sido sustituida por una ducha. De lo contrario, el lugar obligado –por aquello de único– para asentarse ya se lo pueden imaginar. Preferencias muy distintas tendrían tal vez entonces los interesados ante tan escatológico asiento.

La bañera