¿...y cuando no haya nada que repartir?

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Está bien que los enmareantes patrios anden buscándose las vueltas con el ansia de lograr buenos puestos de salida de cara a las próximas elecciones y así poder seguir durante algún tiempo más mamando del pecho del sueldo público, que es mucho más alimenticio que el de la empresa privada. El único problema es que, como no dejen de hacer el tonto y comiencen a trabajar un poco, se van a quedar sin nada que repartirse. De entrada el CIS reduce a la mitad los apoyos que en estos momentos tendrían los enmareantes madrileños que, la verdad, tampoco es que se tenga constancia que hagan algo más que viajar a cuenta del erario público.

¿...y cuando no haya nada que repartir?