Diplomacia vaticana

|

EEl eterno conflicto de Oriente con Occidente solo tiene una solución y no es precisamente la militar. La historia lo confirma; la violencia no ha funcionado y la prueba está en la repetición constante de ciclos de tregua más o menos largos con periodos de desolación y drama como el que estamos viviendo con los refugiados. A los estados (la relación entre los Teocráticos y los Democráticos es compleja) este conflicto se les va de las manos y además de las lógicas reticencias de muchos ciudadanos para aceptar, y sobre todo integrar (a los refugiados aún les cuesta más), a los miles de personas que esperan poder entrar vivos en Europa. 
Por tanto la solución a esta locura está exclusivamente en la capacidad que tengan las Iglesias y sus representantes en encontrar los senderos del entendimiento y convencer a sus fieles y a los no creyentes de que el camino es otro; catequizarlos de que el horror y la destrucción no conducen a sitio alguno. En esta idea parece que el Papa Francisco ha decidido dar los primeros pasos y está desarrollando una actividad política digna de encomio. En este año se ha reunido, en Febrero, con el Patriarca Ortodoxo ruso Kiril en Cuba; en Abril hizo lo propio con el Patriarca Bartolomé aprovechando su visita al campamento de refugiados en la isla de Lesbos. En este mes de Mayo y con motivo del acto de entrega del premio Carlomagno, mantuvo reuniones con los principales dirigentes europeos, además de lo dicho en su discurso. Por último la entrevista con el Imán de la Universidad Al Azhar, Ahmed el Tayeb, recuperando el diálogo con la institución Suní. Muchos frentes importantes, sociales y políticos, en poco tiempo. 
La diplomacia es lenta, pero estoy seguro que los frutos aparecerán y es posible que veamos como la paz va ganando terreno a una guerra estúpida justificada en un dios presentado como de una única verdad y odio, que no existe. A nosotros nos queda rezar o pedir a aquel o aquello en lo que creemos y habla con nosotros en nuestra intimidad, para que tengan éxito estos encuentros y la paz llegue. En esta ocasión, buen trabajo Francisco.
 

Diplomacia vaticana