La cachada de Caballero

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SI al todopoderoso Caballero, don Abel, le hubiese dado por colgar de las paredes de su casa, junto al título de hijo adoptivo de A Coruña, los documentos acreditativos de todas las actividades a las que dedicó su tiempo, nadie podría saber de qué color son esas paredes, pues estarían petadas. Doctor en Económicas, ministro, alcalde, presidente de la Autoriad Portuaria de Vigo, escritor, secretario xeral de la franquicia enxebre del PSdeG, mandamás de la FEMP, músico... Sí, porque también fue músico, guitarrista para más señas. En esa etapa debió de formarse en la manipulación de grabaciones; ya se sabe, esa corchea que no suena bien o esa fusa que está muy alta y no se le ha olvidado. Es más, acaba de demostrar que es un artista en las técnicas del ingeniero de sonido, pues manipuló unas declaraciones de Feijóo para denunciar que discrimina a Vigo y, claro, lo cacharon. ¡Alcalde, por favor, cómo ha caído tan bajo! Ni siquiera vale de disculpa que lo esté pasando mal desde que su sobrinísimo es el jefe del PSdeG.

La cachada de Caballero