¡Habrá que reflexionar!.. algún día

|

La Iglesia Jerárquica española se ha avenido a reconocer que su modelo de evangelización no da los frutos esperados, más bien al contrario. Reconoce que las medidas correctoras que toman (bastantes Obispos, ninguna) no funcionan. Y lo dice el Secretario General de la Conferencia Episcopal Española en un coloquio de Nueva Economía Fórum afirmando que la práctica religiosa se cae por el precipicio; y en caída libre, añado yo. Por ejemplo, los jóvenes escapan de la Iglesia después de la comunión o confirmación, que se hace con un modelo catequético de hace 40 años. La mayoría se van, porque, además, probablemente sus padres también.

Para solucionar un problema, lo primero es aceptarlo y entender su medida. Una vez identificado y hecho un sincero diagnóstico, hay que pasar a la fase de la búsqueda de soluciones (incluso reconociendo que no existen) y para ello hay que pasar al análisis profundo y honesto en la respuesta a la pregunta: ¿Qué hice mal?, puesto que de lo contrario para nada servirá todo el esfuerzo posterior. Evidentemente será necesaria una puesta en común muy seria (no para cubrir expediente) y poner en práctica las propuestas de trabajo, haciendo el oportuno seguimiento y corregir las desviaciones. No se trata de hablar con los demás y ahí me quedo. No es hacer esfuerzos en decir que se comunica porque hay alguna actividad en redes sociales. Es hacer un proceso definido a medio y largo plazo con objetivos parciales y finales, sin hacerse trampas en el solitario, para conseguir el fin último que es recuperar la evangelización y la credibilidad de la Iglesia.

Hay Diócesis, como la nuestra, que reconozco se lanzan a trasmitir cosas. Pero resulta que no comunican. Implantan, por ejemplo, las agrupaciones de parroquias  argumentando beneficios que no hay. Porque, ¿qué han conseguido? al menos en nuestra Diócesis. ¿Están las agrupaciones ahora más vivas que antes las parroquias? Porque, ¡ese era el objetivo! Se habla para quedar bien, pero la realidad es muy tozuda y cuesta cambiar. Cuando es así, la receta dice que los jefes se pongan el “buzo de trabajo”.

¡Habrá que reflexionar!.. algún día