Mártires de la diplomacia

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La diplomacia siempre ha sido un misterio para el común de los mortales, y la del Vaticano, más. Los sucesivos cardenales han ido creado una escuela diplomática especial y sus negociaciones no siempre son fáciles  de explicar y menos de entender, haciendo chirriar, en demasiadas ocasiones, nuestro magín de poco entendedor, como es el caso del acuerdo del Vaticano con la República China. 
Como saben, los cristianos sufren persecución, por el mero de hecho de serlo, en países de Oriente Medio, en Vietnam y China en los que ser cristiano es causa suficiente para sufrir ejecución. El Vaticano, es su obligación, ha estado moviendo su diplomacia para evitar tales barbaridades y poder ejercer su labor de apostolado en paz, aunque fácil no lo tiene. 
En China las cosas parece que iban por buen camino y los contactos entre gobierno y Vaticano eran frecuentes, se nombraban (y medio reconocían) obispos, desarrollándose las cosas con aparente normalidad y siempre buscando soluciones. Pero de repente, y a saber por qué extrañas razones, el Vaticano ha pedido a los obispos de China que dimitan, ya que sus puestos  los ocuparán otros “obispos” nombrados por el Gobierno Chino, que ha creado, ahí queda eso, una “Iglesia Patriótica”. Esta orden, que parecía solo un rumor, ha sido confirmada por el cardenal Parolin, responsable de la diplomacia vaticana, con justificaciones poco entendibles desde el punto de vista político, doctrinal y evangélico y que ha recibido la calificación popular de traición a la Iglesia China.
Razones para pensar tal traición, no faltan, porque sorprende que la Iglesia Católica permita a un gobierno nombrar a sus obispos, aunque en otra España pasaba algo parecido, pero a estas alturas no creo que los ciudadanos europeos entiendan decisiones así e imagino que los cristianos chinos tampoco; ellos se sentirán frustrados pensando que todo su esfuerzo no ha tenido sentido, a la vez que abandonados por una Iglesia que ha claudicado.
¡Cuánto han de explicar los jerarcas para que no les cerremos las puertas de una vez! ¿Qué pensaran desde el cielo los mártires?
 

Mártires de la diplomacia