CROQUETAS DE INSECTOS

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A  punto de terminar la campaña electoral, para alivio de quienes consideran que 
estamos empezando a organizar debates políticos por encima de nuestras posibilidades, parece que no todo lo que sucede en el mundo tiene lugar en un mitin o en un plató. Algunas cosas también pasan en un plato, pero sin tilde, aunque eso signifique que no siempre lleve la comida más recomendable. Y, si no, que se lo pregunten a los alumnos y a los profesores del colegio de Frións, en Ribeira, que el otro día se encontraron en medio de las croquetas unas partículas minúsculas de color negro... y con patas. 
Al parecer, la empresa que sirve los menús escolares, Serunión, tiene experiencia en sorprender a los comensales. No es la primera vez que aparecen insectos en la comida de los niños que, puestos a experimentar con platos exóticos ya saben, por ejemplo, lo que es la sopa de larvas de gorgojo, tal y como (casi) probaron en cinco coles de León. En un centro de Segovia tuvieron bastante más suerte: les tocó una tuerca, que es menos sabrosa, pero puede servir para un apaño si cojea una mesa. 
Como táctica para que los chavales comiencen a apreciar lo que les preparan en casa y aprendan a comer de todo resulta inmejorable. Siempre será mejor atacar un plato de espinacas que roer unas croquetas de insectos, pero el método quizás podría resultar un poco agresivo. En el fondo, los más beneficiados fueron los críos, que ese día tuvieron que conformarse con las pizzas que no hubo más remedio que encargar, un sacrificio terrible y que probablemente no les apeteciera lo más mínimo, aunque la verdad es que tampoco se puede vivir a base de pizza. 
Lo mejor de todo han sido las explicaciones de la empresa, que se quedó tan ancha tras asegurar que los bichos que venían dentro de las croquetas no son nocivos y que tampoco hubiera pasado nada en caso de habérselos comido. Solo les faltó añadir que los insectos son una delicia gastronómica en medio mundo y que, al fin y al cabo, son una gran fuente de proteínas. Ellos habían prometido croquetas de carne y eso fue exactamente lo que mandaron. Otra cosa es que la carne no fuera ni ternera, ni cerdo, ni pollo y tuviera bastantes más patas de las que son aceptables en un comestible que no sea marisco. Al final, la culpa es de los niños, que están muy mimados y no saben comer. Ni los gorgojos prueban, oiga.

CROQUETAS DE INSECTOS