PREWITT

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Dónde está la guardia pretoriana? La policía deteniendo en sus casas a los que nos han robado dinero público, a través de tarjetas públicas  de color verde esperanza, tarjetas de alma negra, de gasto negro, de ignorancia negra.
Dónde están lo sabemos cuando van a desahuciar a señores mayores o a personas que se han quedado en el paro y no pueden pagar su hipoteca.
¿Qué es mayor delito, robar dinero público que tenemos que pagar entre todos o no poder pagar la hipoteca, para la cual siempre está el piso si no te lo han sobrevalorado los mismos que ahora lo infravaloran?
En una película “De aquí a la eternidad”, el soldado Prewitt, Monty Clift, dice en un momento determinado, bajo los efluvios del alcohol, “un hombre debe saber de lo que es capaz”, a lo que habría que añadir, un hombre debe saber de lo que es capaz de soportar.
Soportamos cada mañana la cantinela para empezar de la corrupción fresca del día, demasiadas palabras, demasiado tiempo aguantando el peso de este cielo cargado de gente “importante” metiendo la mano en la caja de todos con lo que eufemísticamente se llama “gastos de representación”. La policía nunca entra a saco y tira de los pelos o pelucas caras a esta ignorancia de guante blanco nombrada a dedo.
No hemos logrado que esta gentuza tenga miedo, les cueste algo engañarnos a todos y  que nos hayan enredado en un futuro incierto. No más importante que el Estado que queremos es la ejemplaridad de los que nos mandan y lo intachable del dinero público. Tengo la impresión de que si alguien hubiera vigilado nos podríamos reír de esta crisis.
Siguen sin tener miedo y nosotros hace tiempo que nos levantamos sobresaltados. ¿Dónde están los poderes públicos? El trinomio crisis-corrupción-política se ha vuelto insoportable. Quizás es esto lo que se ha venido a llamar nihilismo, la nada hablando como si supiese, teniendo poder, aparentando opinión, cultura. Tenemos que empezar a despreciarlos. “Nunca me he sentido infeliz hasta que me enamoré de ti”, le dice Burt Lancaster a Debora Kerr en la misma película. Somos infelices porque nos “enamoramos” de quien no debíamos.

 

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