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AZNAR Y RAJOY: PERRO Y GATO

Raramente me es dado ver un distanciamiento tan grande entre dos seres humanos como el que se registra, constata y sin duda existe entre Aznar y Rajoy. El gallego le debe todo a Aznar, pero ¡ni flores! Rajoy ignora e intenta marginar al expresidente y no debería hacerlo y, por el contrario, debería seguir los sabios, profundos y enérgicos consejos y claves que da Aznar en política interior.
Sobre todo, en el peliagudo tema del secesionismo. Rajoy intentó atribuir a Aznar el oneroso asunto de los papeles de Bárcenas y procuró que “algo oliese a podrido en Dinamarca” (léase, etapa de Aznar) para evadir responsabilidades. Pero Aznar –con dos riñones– acudió a televisión y puso las cosas en claro. Más tarde, el expresidente se soltó la melena en San Sebastián con el siguiente parlamento: “Hay que poner fin al desfalco de soberanía nacional que se está llevando a cabo por parte del nacionalismo. Cuando se ganan las elecciones autonómicas se gana el poder constituido, no un poder constituyente”.
Ha sido un aviso a navegantes para que Rajoy sepa que no está haciendo nada o muy poco ante lo que está aconteciendo en Cataluña. Fue más lejos Aznar cuando dijo que la sociedad debe encontrar en las instituciones el liderazgo de quien tiene que abrir camino y tomar la iniciativa. Especialmente donde más falta hace. Y a Rajoy le empezaron a zumbar los oídos.
Es cierto que la tarea más importante en la España de hoy reside en construir, ordenar y poner en marcha una gran política nacional basada en los principios constitucionales. Aznar le ha echado bemoles al asunto y con un valor digno de aplauso ha exigido al sucesor que él eligió que ejerza el liderazgo que España merece y necesita.
Pero Rajoy, que en España sólo habla cuando lo hace “por plasma”, sigue refugiado en su silencio y en su cubículo, y, mientras, el puebloya está harto de que el gallego en cuestión se dedique a hacer las veces del enano mudito de Blacanieves. Así, pusilánime Mariano, nos va a coger el toro del secesionismo

AZNAR Y RAJOY: PERRO Y GATO

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