¡BIEN HECHO, ALCALDE!

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Los lectores de este diario saben de sobra que si concretos periodistas fustigan todo lo fustigable somos el relevante José María Villot y un servidor. Con todo y con eso, hoy quiero romper una lanza a favor de don Carlos Negreira, alcalde de La Coruña, porque me parece de justicia el hacerlo así.

Me refiero al poblado navideño que don Carlos ha levantado en la plaza de María Pita. Yo fui irónico tildándolo de Laponia, y lo cierto y verdad es que puede significar mejor un coqueto poblado gallego, con sus abetos –¡no iban a poner alcornoques!–, casetas de finas maderas, un tío-vivo elegante –que no lo hay en Laponia– y una gigantesca y bien guarnecida pista de patinaje dotada de idónea cúpula.

Si las aludidas casetas sirven para mercar objetos de Navidad, bienvenidos sean: contribuirán a enjugar un poco más las tristes ganancias del pequeño comercio.

A nadie se le oculta que todas las ciudades de Europa que se precien –desde Nuremberg a Copenhague, pasando por Berna o Ginebra– montan sus mercadillos y puestos de Navidad y lo hacen, precisamente, en sus plazas mayores, donde suele estar el Ayuntamiento. Así, también lo hace Madrid.

La Coruña, señor alcalde, ha acertado en este tema. En cuanto a la pista de patinaje, ya la había pedido hace tiempo, si mal no recuerdo, Unión Coruñesa para María Pita. Y este partido no se anda con chiquitas. Es cierto y verdad que el presupuesto del poblado navideño no alcanza el 9% de lo que gastaba el Ayuntamiento en seguros privados y menos del 10% de lo invertido por aquel bipartido en coches oficiales.

También deseamos que este ahorro sirva para reactivar el pequeño comercio. De verdad: 72.000 euros es muy poco comparado con el millón de la “gaiteirada”.

Por cierto: Carlos Negreira puso el semáforo de General Sanjurjo en 24 horas, a requerimiento de don Rogelio, propietario del Café Avenida y ángel bueno y muy querido en la barriada.

Por hoy, gracias, alcalde.

¡BIEN HECHO, ALCALDE!