Unos que no acuerdan el mensaje

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cuando en una institución cualquier miembro tiene potestad para hacer declaraciones es fundamental una estrategia de comunicación en la que el mensaje sea unánime independientemente de la boca que lo transmita. Y si la institución es un Gobierno que, además, tiene asociado un partido político en el que todos hablan, la comunicación interna debería fluir para que no se den casos como el de la reforma del Código Penal, en el que la polémica está servida antes incluso de que redacte. Es lo que pasa cuando una vicepresidenta reconoce que el Ejecutivo es consciente de que el cambio en el texto favorecerá a los condenados por el procés y el ministro de Justicia tiene que negar la mayor asegurando que todavía no hay un planteamiento sobre la reforma de los delitos de sedición y rebelión. Sería más creíble si al mismo tiempo no hubiese un dirigente del partido insinuando una rebaja en las penas de los independentistas. Ay, la comunicación...

Unos que no acuerdan el mensaje