El candidato que no era lo que parecía

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Antonio Jiménez sufría; ni siquiera él mismo se daba cuenta, pero su vida era un tormento. Estaba atrapado en un cuerpo que no le correspondía. Era el candidato de Vox a la Alcaldía del municipio ilerdense de Alafarrás. Contaba con pillar cacho y se sentía por lo menos tan español –más solo lo son los lamparones sobaqueros de Camacho y la tortilla– como Abascal. Pero de repente, ¡zas!, ha descubierto que es independentista, que ama a Cataluña y a los presos políticos y que quiere meterle “un petardo por el culo a Abascal”. Con esos afanes pirotécnicos aún  acabará en los CDR. ¡Ay, las cabeciñas! 

El candidato que no era lo que parecía