Presupuestos.

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Los presupuestos son la herramienta que tiene un país para determinar su modo de actuar económicamente en su relación del Estado y sus ciudadanos, los cuales están obligados a contribuir con sus impuestos, no a exigir en que se gastan dichos impuestos y si estos se emplean bien o mal, siempre a colación del gobierno de turno ó entidad que los represente, dicho esto, los diseñados para el ejercicio 2021, no son nada realistas, más bien, serán difíciles de cumplir.

Los que se aprobaron tendrán consecuencias en la economía española de un modo negativo, el año actual que nos tocó vivir, es para olvidar y arrancar del calendario. El bipartito está yendo contra corriente, al subir los impuestos, en lugar de congelarlos ó rebajarlos, la precariedad de la economía actual es de un colapso extremo, sin parangón en la reciente historia de este país y afecta a todos los países de nuestro entorno y a los más alejados también.

Ahora mismo, la economía española no funciona, la base está en el sector servicios y estos no pueden crear ni empleo ni riqueza, dadas las condiciones actuales por las que pasa la sanidad española y que afecta de un modo grave a todo el sector en general. Sé esta destruyendo empleo, debido a que muchas empresas que han cerrado, no volverán abrir sus puertas y los ERTE, acabarán por convertirse en ERE, desde ahora y hasta los próximos meses en que se vea la luz al final del túnel. La reconversión se llevará a cabo desde esta segunda oleada de la pandemia, lo que terminará por dar el golpe de gracia a las empresas que tenían expectativas de poder repuntar en la parte final del año. Son muchos miles de millones de pérdidas las que se han tenido en este ejercicio para olvidar.

Las empresas carecen de liquidez y los gastos están aplazados, sin saber hasta cuando pueden resistir, si esto sigue, en la misma tesitura, querer aumentar el gasto público en 70.000 millones, el próximo ejercicio, se antoja de ilusionistas profesionales, no cuadran los números con la realidad económica del país. El aumento impositivo que se pretende y la situación económica, puede suponer que numerosas empresas desplacen sus centros de producción ó sedes sociales a otros Estados, dando lugar a una fuga empresarial, por cuyo motivo la tributación ya no se produciría en España, sino en el lugar de la nueva localización. Lo que acarrea un grave problema de incremento de paro y un serio empobrecimiento de toda la población.  

Hay que señalar que el gasto público en España representa algo más del 53% del PIB, a lo que habría que meter tijera y no aumentarlo más todavía. Su aprobación es un trámite legal, pero otro distinto que se cumpla lo diseñado por el gabinete del bipartido. Incluso se puede llegar a un déficit  de deuda pública que el ejercicio venidero la puede colocar en 1,4 billones de euros, lo que empezaría a ser imposible su pago debido al diferencial de interés a pagar a los tenedores de dicha deuda. Negros nubarrones se ciernen sobre la economía española por unos presupuestos no ajustados a la realidad. Mientras esta pandemia nos consume de forma continuada sanitariamente y económicamente. La sociedad desquiciada y el Gobierno sin saber como actuar, inhibido de su obligación, dejando a las autonomías que procedan por su cuenta. País, País.

Presupuestos.