Correr hacia la nada

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Cuentan los rumorosos que Mariano Rajoy recorre un día sí, y otro no sabemos, trece kilómetros, a buen paso, hacia ninguna parte. Confundiendo la velocidad con el tocino, uno de sus aplaudidores más fieles, el señor Barreiro, presidente del Partido Popular de Galicia y del que oímos hablar hace días al ser citado por la justicia, dice que Mariano está llamado a ser el gran líder europeo. No sé si será por eso, pero ha bajado la bolsa, las exportaciones y en Rusia no quieren nuestros frutos.
Rajoy, como saben, recorre “la ruta del agua”, que pasa cerca del monasterio de la Armenteira y aquí la acuicultura gallega está que se ahoga, pues se han perdido puestos de trabajo y producción y su máximo representante culpa a la Xunta por “crear problemas que no tenían y no solucionar los que si tienen”.
¿Tocados? ¿Ahogados?
El señor antes citado, que por ahora no volverá a la política gallega (pero seguirá, ¿manejando con el mando a distancia? siendo presidente de los populares galaicos) nos vaticina el futuro de Feijóo lejos, pues “ha demostrado capacidad para asumir cualquier tipo de responsabilidad”
El asunto, palabra, acongoja al personal: uno que liderará Europa y el otro que mandará en todo el país. Aún no lo asumieron los mercados (Berbés, plaza de Lugo, el municipal de Boiro, etc) pero, pola outra banda, los más de cien mil gallegos que trabajan por horas y por una miseria (la tasa de subempleo aumentó más de un sesenta por ciento en los últimos años, según las estadísticas oficiales), y el empleo es cada vez más precario y cuenta el trabajador con menor protección –hay en todo el estado unos 2,6 millones de parados de larga duración que carecen de prestación– lo que nos hace, por un lado, pedirle a la patrona del monasterio que se encuentra Mariano, que lo cambien por otro, ahora que manda mucho Angela Merkel –seguro que más que los santos– y que Feijóo arregle los problemas de México, Venezuela, Argentina y Japón, puesto que aquí ya tiene todo el pescado vendido.
Así, la ONU condenará a España por no proteger a una niña (recuerden el caso del maltratador libre y sin vigilancia) y, además, insta al Gobierno a, en 90 días, asistir a las víctimas del franquismo y Bruselas nos recorta la cuota por sobrepesca. Además, llueve.
Que sigan corriendo Rajoy y Feijóo  y que la ONU mande los cascos azules.

Correr hacia la nada