Tempus fugit... o no

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Se acuerdan de la dicotomía que planteaba hace semanas sobre si los 30 eran los nuevos 20? Pues esto podemos trasladarlo a otras edades, asúmanlo ya, porque no sólo cumplo yo. Faltaba más. Y ojo, que no lo digo a mala leche porque falte menos de una semana para entrar, ahora sí que sí, irremediablemente, en la treintena. Lo comento porque hay mucho desubicadito, tanto por exceso, como por defecto.
¿A qué viene que críos de 14 años se comporten como universitarios más que experimentados? Vamos a ver, que no eres dueño de tu vida aunque te lo creas. Que todavía deberían ser tus padres los que te pongan normas y límites. Y llámenme rancia, pero no entiendo a cuento de qué un menor sale hasta las tantas como si tuviese la misma capacidad de decisión que yo. Si todavía estás mirando de elegir entre escuchar a Auryn o a One Direction, porque no te aclaras bien con el nivel de inglés que te dan en la ESO, ¿cómo vas a gestionar tu vicios, muchacho? Que la vida no es sólo salir, beber, el rollo de siempre... deja eso pa Extremoduro que tienen más bagaje que tú y yo juntos. Sólo sea por edad... Y volvemos a la misma raíz de argumento de antes. No se puede intentar vivir todo antes de los 25 porque luego estás ya quemado y te vuelves un carca de espíritu antes de tiempo. Por ejemplo, mi amiga Marta y yo llevamos mucha fiesta a las espaldas pero bien racionada y así es que aún ahora seguimos siendo unas motivadas que lo flipas. ¿Por qué? Porque hemos gestionado correctamente los tiempos para todo. 
Y-no-hay-más. Cuidado aquí con no perder el norte también y pretender vivir eternamente en una post adolescencia, que a la que te descuidas acabas vestida de raperita y creyéndote la más chunga del barrio, aunque vivas en plena plaza de Amboage. No lo digo por mi, ¿eh? Es... por una amiga.
Que luego están los que no asumen correctamente el paso de los años y te encuentras a la mujer que lleva el vaquero más apretao que un fin de mes o al señor de 50 y largos subido a la moto como si al día siguiente no le fuesen a pasar factura los riñones... No venirse arriba de más, hombre. ¡Que se sufre sin necesidad! Montarte en el Dragon Khan ocho veces seguidas no te va a devolver la juventud... y después la cara de descompuesto no te la quita nadie. 
Ya no hablemos de las relaciones personales, porque o te echas una pareja mucho más joven y te crees el fucker del mundo o sales con un viejo porque hasta Freud, con su fraude, determina que tienes problemas con papá.
Dejemos ya a un lado nuestras vivencias personales y llevemos con dignidad lo que nos marca el calendario. Yo, en un acto de buena voluntad y como ejemplo a seguir, este año pondré un 1 abriendo las velas de la tarta y que me canten que los cumplas muy feliz. 
¡Ahí lo llevas! Lo llevo. Como puedo. 
 

Tempus fugit... o no