El PSOE en su laberinto

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En horas bajas, el PSOE está pagando entre buena parte de su electorado el frágil matrimonio con Ciudadanos, uno de sus jerarcas, en esa lucha fraticida ¿? con la izquierda real, el señor Luera, acusó a Podemos de ser un grupo, una amalgama. Tal vez convenga recordar que el PSOE viene del marxismo y que a él arribaron jóvenes de movimientos católicos (HOAC, JOC) como podían ser Bono y Vázquez; los seguidores de aquella línea de “cristianos para el marxismo” que llevó a la cárcel de Zamora a muchos sacerdotes y a destacados militantes del PCE (en Galicia hay unos cuantos), así como liberales del corte de Boyer, marxistas del viejo profesor, nacionalistas –por ejemplo del partido galleguista y los socialistas catalanes y vasos, etc. 
Una amalgama que, hasta poco después de llegar al poder, se declararon socialdemócratas que bebían en las ideas de Olof Palmer  y nos pintaban un mundo idílico (¿recuerda los “posters”, los mensajes?). Sería injusto no reconocer la gran tarea –la verdadera transición, llamamos a aquel período de Felipe González– de darle la vuelta a un país que venía del franquismo, tras un paso por el centro de Suárez, al que –en palabras de Alfonso Guerra– no iba a reconocer “ni la madre que la parió…”. 
Pero después, y una cosa no quita la otra, que diría el clásico, vino Filesa, la guerra sucia –por cierto: lo de la cal es cierto y se puede buscar en los periódicos e, incluso, en una película – más los pelotazos, etc. 
Los jefes de filas del PSOE han repetido hasta el aburrimiento que no se forjó un gobierno tras el 20-N por culpa de otros cuando todo el mundo sabe que 156 suman más que 131. Lo escrito hasta aquí, además de opiniones, es un repaso a la historia. Y, el resultado, la constatación de un hecho: ahora, el PSOE, está metido en un laberinto por haber salido del anterior circulando por la derecha…
Al menos eso dicen las encuestas y se “palpa” a pie de calle. La socialdemocracia del pasado siglo se fue apartando de su ideario y, la recomposición de los comunistas –aquello que se llamó “socialismo real”– les llevó a una lucha hacia el centro, impulsados por las modas y los resultados electorales. 
Así de izquierdas pasaron a centro-izquierda y lo pagaron con dos huelgas generales y un bajón en la estima social…

El PSOE en su laberinto