Depende, Javieriño, depende

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esde la primera vez que lo vi he sido muy fan de Javier Veiga, esto es así. Ya me encantaba en un anuncio en el que salía de estrella galicia, allá por el año de la tos –de 2004 para abajo hablamos– e incluso cuando yo estaba en el instituto formaba parte del top ten de gallegos buenorros que mis amigas y yo hicimos. Feliz me hallo de su relación con Marta Hazas, pero si algún día eso se acaba pues... no sé, Javi, llámame. O algo.
La verdad es que casi todo lo que ha hecho es cuasi sublime, aunque tampoco hay que vanagloriar al genio. “El año de la garrapata” es una de mis películas favoritas, en la que hace un papelazo y yo no puedo dejar de admirarlo, ya no sólo como actor sino como productor/director. Esta semana ha conseguido que me saque el sombrero de nuevo con la serie “Pequeñas coincidencias” que se emite a través de amazon prime. La trama es muy chula porque relata cómo un un chico y una chica que no se conocen de nada y además tienen vidas absolutamente diferentes, se encuentran el punto común de querer tener hijos a pesar de sus profesiones ajetreadas y su éxito individual. Todo esto sin  saber el uno del otro, repito. Obviamente la trama los encauza a cruzar sus caminos y al final pues... bueno, véanlo ustedes mismos. La serie de verdad que es genial. Una risa muy bien hilada, una realidad palpable guiada desde el humor y un elenco importante de actores gallegos que te hace sentir como en casa mientras cotilleas unas vidas ajenas que podrían ser la tuya perfectamente. 
Ya al poco de empezar a verla me recordó a una de mis películas favoritas, la cual creo haber nombrado alguna vez, que es “La vida en un hilo” donde una pitonisa explica a una joven Conchita Montes cómo pudo haber sido su pasado, pero que no fue. Porque a cada paso que damos, cada esquina que torcemos, cada decisión que tomamos, el destino gira con nosotros y nuestros pies nos llevan hacia una vida u otra. Este argumento lo parió Neville y es lo más grande del año 45 de manera rotunda.
La serie de Veiga, con sus diferencias, obviamente, juega un poco a eso, sobre todo al principio. Y a pesar de que la temporada tiene un final cerrado yo rezo a Dios para que tenga continuidad, porque me ha enamorado. Mi aplauso por esta creación y la recomendación de que la vean, si pueden, porque serán durante unas ocho horas aproximadamente, un poquito más felices. Grande Javier. Siempre. 

Depende, Javieriño, depende