Todo fue una farsa

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MARTA Torrecillas no puede presumir de ocho apellidos catalanes, porque ya el primero de ellos no lo es. Tampoco puede hacerlo Gabriel Rufián y, sin embargo, ha hecho carrera en Esquerra Republicana hasta convertirse en el bufón –no solo los tenían los reyes medievales, sino que también los tienen los republicanos contemporáneos– del Congreso. Torrecillas también ha hecho carrera en ERC y aunque hasta ahora no ha pasado de concejala en Gallifa (Barcelona), todo se andará. La edil republicana es aquella mujer que denunció que los agentes de Policía le habían roto todos los dedos de una mano y que le habían tocado las tetas mientras la desalojaban de un colegio electoral de Barcelona, donde ella actuaba como interventora. Sin embargo, ¡milagros de la medicina catalana!, repentinamente solo tiene una inflamación en un dedo y sus pechos no se los sobó nadie –al menos el domingo y a la vista de todos–... Si no triunfa en la política, seguro que encuentra colocación en un reality de la tele.

Todo fue una farsa