EL PERRO DEL HORTELANO

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Que Lope de Vega era un genio, nadie lo duda, inventaba historias y comedias para que la gente disfrutara, y desde luego lo conseguía, demostrando encima un gran conocimiento de la naturaleza humana. Por eso, entre otras cosas, es un clásico, para nada aburrido ni ñoño sino profundo y divertido. Eso de poner al perro, carnívoro y poco amigo de los vegetales, si no es para purgarse, a guardar el huerto con el fin de evitar que nadie coma de sus frutos, resulta bastante ilustrativo. No come ni deja comer, por eso el bueno de don Lope lo usó como título de una de sus obras más conocidas: “El perro del hortelano”; en la que su principal personaje, la condesa Diana, ni ama ni deja amar. Es lo de: “o yo o nadie”, si me jorobo yo que se joroben todos; más habitual de lo que parece.
Nuestros genuinos representantes públicos en el Parlamento Nacional, no hablan de otra cosa que de democracia: democracia por allí, democracia por allá…es necesario fortalecer la democracia. Pero no intestes razonar con ellos ni compartir aspiraciones, “al quítate tú para que me ponga yo”, a que ya nos tenían acostumbrados, las nuevas “mareas” añaden ni para ti ni para mí, te jorobas. Prohibido disfrutar mientras haya alguien que no disfruta, viva la amargura, abajo los logros sin mi permiso. Esto no es política, es locura, como ya he insinuado alguna vez. ¿Qué fue del famoso bien público? ¿De gobernar para todos? En definitiva de cualquier valor que no sea vigilar para que nadie se apodere del cortijo, ese enorme y gran latifundio que ahora llamamos poder público; hasta los populistas lo han olido y están como fieras. Aunque en su caso tiene bastante lógica, siempre han vivido a costa de los demás, son los anticapitalistas, los que quieren vivir sin trabajar y si llegan mal dadas que papa Estado les dé setecientos euros.
Mientras tanto el huerto se está secando, los brotes verdes se agostan, las pensiones peligran y el futuro de los más jóvenes cada vez está más negro. Pero eso que importa, los perros siguen ladrando, con el único fin de que nadie se apodere, sin su permiso, de ese suculento manjar que se llama presidencia del gobierno: “o Cesar o nada” que decían los Borgia. Espectáculo verdaderamente bochornoso, claro que bien orquestado y promovido por los que no tienen nada que perder, los que como decía antes lo único que desean es vivir sin trabajar, seguir con el subsidio y el reparto de la miseria. Tampoco niego que puede haber detrás mucho odio y mucha bajeza, promovida incluso desde algunos medios de comunicación, que a falta de mejor ocupación azuzan a los perros y les dan huesos a roer, como decía la famosa canción de los payasos de la tele.

EL PERRO DEL HORTELANO