LOS CAFÉS

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La “Idea de Europa a través de los cafés” es una conferencia que G. Steiner pronunció en el Nexus Institute en Tilburg y que publica Siruela en el año 2004. Ahora que los cafés son geométricos y fríos, con una higiene sin precedentes, quizás añoremos el humo, la lentitud y la conspiración que tejió Europa en el siglo pasado. Europa está compuesta de cafés.

Estos se extienden desde el café favorito de Pessoa en Lisboa hasta los cafés de Odessa frecuentados por los gangsters... Copenhague y Kierkegaard. Pocos cafés en Moscú, muy pocos en Inglaterra. Según Steiner, “el café es un lugar para la cita y la conspiración, para el debate intelectual y para el cotilleo, para el flâneur y para el poeta o el metafísico con su cuaderno”. Y también, añade, “el apartado de correos de los homeless”.

Horas perdidas de refugio, sustitutos del hogar. Lejos de casa, el café es un lugar para observar cómo se va levantando la ciudad y también cómo se va acostando. Europa se comunica de café en café. Europa se anda, es “pedestre”. Es en esta idea donde el café como topos (lugar), dice Steiner. “es hoy tan fértil y urgente como lo ha sido siempre. Ser europeo es tratar de negociar, moralmente, intelectualmente y existencialmente los ideales y aseveraciones rivales, la praxis de Sócrates y de la de Isaías”.

Por eso hoy que los escenarios son de culto a la velocidad el debate de ideas brilla por su ausencia, mientras cada uno se agarra a su “razón”. Así nos va. En Europa, según Steiner, todo se hizo a imagen y semejanza del hombre “café y paisaje a escala humana”. Estaría bien recordarlo.

 

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