La mujer que quiso ser una aguililla

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LA hiperactiva Pilar “Perdóname que insista” de Lara no es la única juez destinada en Lugo; sí la más afamada, pero no la única. De hecho, en la ciudad tiene su sede la Audiencia Provincial, donde trabajan decenas de magistrados. Algunos de ellos acaban de mandar a freír espárragos –ya se sabe que “para comer, Lugo”– a la directora de una oficina de lo que fue Caixa Galicia, que reclamaba una indemnización por las subordinadas que se había vendido a sí misma. La buena mujer alegaba que no tenía información suficiente sobre los productos, pese a que los colocó durante años a sus clientes. ¡Ay!, si cae el caso en manos de De Lara.

La mujer que quiso ser una aguililla