DECISIONES EN SU MOMENTO RAZONABLES

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Salvo que pretendan politizar el asunto o saldar deudas particulares pendientes, no se sabe muy bien de dónde se han sacado algunos que en su comparecencia  en el Congreso los máximos responsables de Adif y Renfe “culparon” al anterior Gobierno y, en particular, al entonces ministro de Fomento, José Blanco, de las modificaciones introducidas en la línea Ourense-Santiago, señalándolos de alguna manera como responsables últimos del accidente de Angrois.
En realidad, los señores Ferré y Gómez-Pomar no dijeron  sustancialmente nada nuevo o, al menos, nada que en grandes líneas no se supiese. En su minucioso  relatorio del proceso de licitación, adjudicación y puesta a punto de la línea, el primero de ellos recordó el tiempo en que se produjeron tales modificaciones.
Pero no sólo no culpó a nadie ni con ánimo incriminatorio señaló a nadie, sino que, al contrario, puso de relieve que todas las alternativas al trazado pasaban por la curva de A Grandeira; que  de las más se trescientas alegaciones recibidas ninguna cuestionó en su momento el nuevo trazado del acceso a Santiago, y que durante tiempo de explotación del itinerario no se habían producido quejas ni incidencias.
Como era lógico, a un tramo de línea convencional se le aplicó el sistema de seguridad que le correspondía. Cabe concluir, pues, que todo pareció en su momento razonablemente correcto y que los responsables políticos autorizaron lo que los técnicos razonadamente dieron por bueno.
Poco más pudieron decir los máximos responsables de Adif y Renfe sobre las causas del accidente,  entre otras cosas porque la investigación de lo sucedido está todavía en manos de la Justicia y de la comisión creada al efecto por Fomento. Y poco más de novedad pudieron añadir porque las grandes modificaciones en el proyecto  inicial fueron en su día debidamente publicitadas por el ministro Blanco. Y a todo el mundo les pareció normal y oportuno que se fuese aprovechando la infraestructura de la alta velocidad ya disponible para acortar los pesadísimos viajes en tren Meseta adelante.
Ahora, a toro pasado, es muy fácil hablar y hacer relatos periodísticos que suenan a ajuste de cuentas políticas, a frivolidad informativa o a intereses de otro tipo. Cierto es, sin embargo, que el accidente de Angrois ha cambiado la perspectiva de las cosas.
Pero como decía la semana pasada, de los grandes percances siempre se derivan lecciones que sirven para incrementar la seguridad y rebajar en la misma medida la siniestralidad. Y en eso están desde el minuto uno los técnicos y los responsables políticos de Fomento. La ministra Pastor ha propuesto una serie de medidas a ello encaminadas, pero no a cuestionar unas decisiones que se consideraron razonables y oportunas en el momento en que se tomaron

DECISIONES EN SU MOMENTO RAZONABLES