Otro que puede acabar viviendo en Galapagar

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Bertín Osborne es un tipo simpático, casi se podría decir que un caradura simpático. Canta rancheras, protagoniza –¿protagonizaba?– espectáculos con Arévalo y hasta presenta programas en televisión. Vamos, que trabaja; eso sí, porque para estar todo el día de fiesta hace falta dinero, que si no... Pero se mantiene fiel a sus costumbres. De joven tuvo fama de saltar de flor en flor y ya, en plena madurez, lo hace de casa en casa. Políticamente siempre ha estado más cerca del PP que de cualquier otro partido, incluso más cerca del PP de Aznar o del actual que del de Rajoy. Durante la precampaña de las generales se montó unos picnics políticos en su hogar, del que ha decidido mudarse y cuyo propietario ha puesto a la venta por 3,5 millones de euros, lo que da idea del nivel del casoplón. No se sabe adónde se trasladará, pero igual hasta acaba en Galapagar, donde abundan las casas superlujosas ocupadas por miembros –¿o exmiembros?– de la famélica legión.

Otro que puede acabar viviendo en Galapagar