Más censura y oscurantismo: lo que no se conoce no existe

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El ministro del Interior dio a conocer la posibilidad de que la policía incaute las cámaras de fotografiar si “cree que con ellas van a hacer algo peligroso”. Se comenzará por las manifestaciones y veremos hasta donde llegan. El político Llamazares comentó que en Oviedo, en la asociación La Madrileña, en una acción policial, habían incautado varias cámaras y borraron las imágenes de ellos mismos.  
¿Qué es ese “algo peligroso” que se puede hacer con una cámara por la calle? Como no lo explican , hay que pensar que lo que desean es eliminar testigos, las fotografías son un testimonio verídico de lo que sucede. Se cuentan por cientos, las veces que la policía, los jueces instructores o los abogados las utilizaron para acusar o defender, en los juicios.
De seguir así, no tardará el Gobierno en poner censura previa en la prensa, los textos escritos también sirven para incriminar o atenuar la culpabilidad.
En este país no aprendemos. Estamos hartos de ver que no son buenos los que se portan bien, sino aquellos de los que no se sabe nada. Se ha falseado tanto la comunicación del poder y  la administración, que no es malo el que comete la falta sino el que la descubre, por tanto “matemos al mensajero”.
Los últimos años, debido a que se están descubriendo cientos de corruptelas, pequeñas y muy grandes, como temen que sigan apareciendo más, pondrán todo tipo de trancas en la comunicación. Si vas a una manifestación a gritar por defender lo justo, puede que te aporreen, te multen, o te quiten cámaras y vídeos. Después, ellos harán el comentario que quieran que se convertirá en la verdad.
Hemos visto como la información del poder, en muchos casos, era solamente propaganda. Con esa propaganda pretendían mantenerse y hacer comulgar a los ciudadanos con piedras de molino.
Un pequeño análisis a los mensajes de los ministerios rebela que toman la parte por el todo, que interpretan de forma sesgada e interesada lo que comentan: “Este país está creciendo más que nunca”, “la asistencia social es mejor que hace tres años”, “el servicio médico está en franca mejoría”, “las ayudas a la dependencia son las máximas posibles”; las matrículas, los libros de texto...
La relación de las instituciones con el pueblo se ha basado en la mentira, en el oscurantismo, en la incomprensión de frases que parecen redactadas por Tip y Col, en la insistencia en “mantenerla y no enmendarla”.
Han aparecido grupos sociales y grupos políticos nuevos, que se expresan de distinta forma, que, hasta ahora, no pretenden esconder nada entre sus declaraciones, con portavoces que respiran aire fresco y se atreven a salir de la rutina cansina e increíble.  Por contra, los de siempre, parecen no enterarse, y da igual que vaya una, después otra, una tercera o un cuarto, todos encorsetados repiten lo mismo. Graben sino algunas tertulias y comprobarán que todos aprendieron de memoria la misma retahíla y no saben salir de ahí. Sonríen, niegan con la cabeza, pero no argumentan.
Apúrense a hablar todo lo posible, porque puede que se les ocurra censurar las tertulias, los informativos, y la imprescindible radio, con lo cual recuperarán muchos sus virtudes mancilladas por la realidad, y volverán a ser los buenos, porque sólo se contará lo que interese, lo que les ensalce y enorgullezca. Todo pura mentira y falsedad.
En lugar de apoyar medidas de control, censura y penales, apoyen ustedes que este país dé un paso adelante, salga del posfranquismo, desaparezcan las familias económico-políticas, se derrumbe el amiguismo, el nepotismo y los asesores, y pasemos a ser una sociedad libre, valiente y crítica.
Si los valores eternos, que habían desaparecido, renacen en la voz de los jóvenes, aupémoslos a las tribunas, tarimas y pedestales, tanto para que hablen como para que graben fotos y vídeos.  Con ellos la mayoría saldrá ganando.

 

Más censura y oscurantismo: lo que no se conoce no existe