Inopia

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Leo en el magnífico artículo del comandante de Infantería de Marina Samuel Morales titulado “Quo Vadis… la guerra a través de herramientas no convencionales” publicado en el último número de la Revista General de Marina lo siguiente:
“Rusia ha impulsado un ambicioso programa de inversiones en campañas de información con el supuesto objetivo de debilitar la cohesión entre los Estados Miembros de la Alianza Atlántica e incluso influir en su política interna, fundamentalmente en lo relacionado con la oposición a la política exterior rusa. El método utilizado en estas campañas consistiría en cuestionar la versión oficial de cualquier hecho y promover una especie de parálisis en los procesos políticos de toma de decisiones, de forma prioritaria en aquellos que estén relacionados con sus objetivos geopolíticos en asuntos de seguridad”.
El día 4 de este mes se produjo un ataque con gas Sarín contra la población de la ciudad siria de Khan Sheikhoum por parte de las fuerzas del Bashar al Assad. Conocido el hecho por la comunidad internacional, sólo Estados Unidos reaccionó con rapidez. 
Rusia por su parte ha intentado confundir a la opinión pública poniendo en duda no sólo al verdadero autor del criminal ataque, sino su propia veracidad.
Cuando Donald Trump entonó su celebérrimo “American First”, no tenía idea de la inopia en la que se encuentra la Unión Europea y por ende la OTAN. Pensó que con aquella mera declaración de intenciones, y con recortar los fondos que aporta a la Organización bastaría para que Alemania y Francia reaccionaran aumentando sus presupuestos militares al quedar (en apariencia) fuera del paraguas de protección de la todopoderosa USA. 
Poco tiempo le ha bastado al estrafalario presidente norteamericano para darse cuenta de que, si su nación se encierra en sí misma, valores tan fundamentales como la libertad, la igualdad y la democracia quedarían huérfanas de toda defensa.
Celebro la determinación del estrafalario Trump, porque el mundo no está para medias tintas. Mientras que la influencia internacional de la Unión Europea es cada vez más irrelevante, Rusia y China se han conformado como dos importantísimas potencias mundiales. Estamos en guerra, sí, ¡estamos en guerra!, a ver si nos enteramos. El conflicto se está librando ahora mismo de forma sibilina y bajo el disfraz de una falsa paz entre las potencias del planeta. El campo de batalla no demanda necesariamente de carros de combate, aviones o barcos, porque se libra en el ciberespacio, en los medios de comunicación, por el control los recursos energéticos y de las rutas marítimas.
 

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