LAS MADRES

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Los tiempos cambian. Cuando un niño grita “mamá” en medio de una pesadilla, los pasos presurosos por el pasillo no son siempre los de la mujer que le trajo al mundo. Puede que quien le retira el pelo de la cara con una caricia sea la nueva novia de papá. O que quien enciende la luz de la mesilla de noche sea la abuela, que se fue a vivir a casa cuando él nació para echar una mano y acabó por ser madre titular. O la chica que le cuida, que es con quien comparte las meriendas, los juegos y las lágrimas. O puede que a cada lado de la cama aparezca una mamá, porque tiene dos. O ninguna, y que los que le cogen de la mano para tranquilizarle sean dos papás.
Y el niño es un niño. Sin más. De rodearle de problemas ya se encargan los demás. Que quieren ser tan delicados con las sensibilidades ajenas, tan correctos, tan atentos a la diversidad, que terminan por hacer un conflicto de lo que no es ni anécdota. Resulta que el Día de la Madre se ha convertido en un quebradero de cabeza para los directores de los colegios. Ese regalo hecho a mano con el que llegábamos de clase –la sonrisa ilusionada cuando la homenajeada abría mucho los ojos y te decía lo preciosísimo que era– es historia. Dicen los expertos en la materia que la idea de que la figura de la madre no sea la misma para todos los alumnos puede generar tensión y confusión. Así que se elimina la celebración del calendario y asunto solucionado.
Por qué normalizar cuando podemos crear tabúes. Mucho mejor ocultar el tema que dejar que los niños lo traten con la naturalidad con la que lo afrontan todo. Qué bien nos vendría descubrir en qué momento dejamos de tener esa capacidad. Y evitarlo. Mientras nos esmerábamos en colorear las flores sin salirnos de las líneas –mi madre guarda un azulejo con tres tulipanes que pinté a los tres años– lo que menos nos preocupaba era la identidad de los destinatarios de los regalos de nuestros amigos. No necesitábamos explicaciones. Aún no nos habían hablado de prejuicios y armarios.
Ahora, que nos creemos más modernos y tolerantes y sensibles, es cuando más complicamos las cosas. Será por querer gestionar con la cabeza asuntos que salen de más abajo.
Feliz día a las madres. A los que ejercen como tal.

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