Inmunda escoria

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Hace unos días, en el Ateneo Ferrolán, asistí a una interesante conferencia de Ricardo Gurriarán y Eduardo Fra, titulada “Do Gaudeamus Igitur ao Venceremos Nos”, así como a la exposición de fotografías del mismo título. La “movida” estudiantil en Santiago, en mayo del 68, es la protagonista de la muestra gráfica, en la que se podía reconocer a variados e importantes personajes de aquella lucha de los estudiantes por la Libertad y la Democracia.
Han transcurrido 50 años desde aquel 1968, muy convulso y salpicado de acontecimientos internacionales. Nunca podremos olvidar la muerte en Bolivia de Ernesto “Che” Guevara; los asesinatos del líder de la lucha contra la segregación, Martin Luther King, o de Bob Kennedy; la impopular guerra de Vietnam; la matanza de la Plaza de las Tres Culturas en México o la demostración del Black Power de deportistas de color durante las Olimpiadas, también celebradas en México.
Aquel año, muchos de mis compañeros de estudios, al terminar el Bachilerato, se incorporaron a la Universidad de Santiago, mientras que yo debuté en el mundillo periodístico ferrolano, incorporándome a la redacción local de “La Voz de Galicia”. Desde allí, fui testigo que lo que más tarde conocimos como “el mayo francés”.
A posteriori, pudimos saber que los varios aspectos reivindicativos de los estudiantes españoles, como suprimir el gran autoritarismo de los profesores, obtener más democracia, o más libertad, coincidían sustancialmente con las peticiones de los estudiantes franceses, contenidas en su famoso “Manifiesto de Nanterre”. A estas peticiones, las autoridades docentes de Compostela respondieron con una gran represión, permitiendo y alentando las intervenciones policiales en el Campus, las detenciones de estudiantes, ingresos en prisión, y aplicando duras sanciones administrativas a los líderes de las revueltas y asambleas. Ricardo Gurriarán escribió un libro clave para el estudio de esta trascendental época estudiantil, titulado “Inmunda Escoria”, tomado de un editorial periodístico, publicado en “El Correo Gallego” de Santiago, en el que se calificaba así a los estudiantes universitarios. 
La prensa gallega mostró su apoyo a los estudiantes, principalmente el decidido de “La Voz de Galicia”, seguido, mas tímidamente, por “El Faro de Vigo” o “El Progreso”. La gran excepción fue el diario compostelano “El Correo Gallego”. El director de “La Voz”, “Bocelo”, el diario en el que yo trabajaba, fue cesado en sus cargo y multado por el TOP por ese apoyo. Fue importante el apoyo a los estudiantes de la Iglesia, con el cardenal Quiroga Palacios a la cabeza, que llegó a declarar a la prensa que tenía “espíritu sindicalista”.
La tensión entre las autoridades y los estudiantes desembocó en ceses, como el del propio rector, Ángel Jorge Echeverri, o el gobernador civil de A Coruña, Avendaño Porrúa, así como la dimisión y cese del propio ministro de Educación, Lora Tamayo. Aun en época franquista, los estudiantes lograron una victoria, hasta el punto de “negociar” con el gobernador civil, Landín Carrasco, el levantamiento de las sanciones administrativas y económicas a los estudiantes.

Inmunda escoria