Las primeras voces críticas

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LA cibercaballería, entre cuyos jinetes tanto hay mercenarios como voluntarios, siempre había cargado en apoyo de Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, pero su decisión de irse a Madrid al cierre de campaña de Unidos Podemos ha provocado las primeras deserciones. Los traidores se han indignado porque consideran que el alcalde se está trabajando un carguiño en la “capetal”, pero sobre todo porque su decisión de irse de bolo con Pablo “Viva la Gente” Iglesias y el tal Garzón, no Baltasar, sino Alberto, supone un desprecio a En Marea, originariamente un espacio multicultural hispano-galaico y ahora sabe Dios qué, pues estaba invitado a participar en su acto de peche de campaña en Santiago. Mala cosa, pues si Roma, que era rica, no pagaba a traidores, la xente do común, que por ahora es pobre, puede montar una revuelta popular que se lleve por delante a la Marea, nasía pa’ganá. ¡Qué mala consejera es la ambición! ¿o lo malo es tener un consejero ambicioso? Chi lo sa?

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