¿Mejor sin jerarquía?

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Complicado futuro se le presenta a la Iglesia en el año nuevo, aunque no es novedad. Los Reyes Magos son lentos trayendo algunas cosas, pero hay que tener paciencia; es difícil notar en un día si nos han hecho caso en  peticiones menos materiales. Pero la cosa pinta mal, y ya me gustaría que fuese de otra manera, pero la tozudez del día a día me lleva a escribir sobre la dura realidad y no lo hago, aunque algunos piensen lo contrario, por un pesimismo crónico. Me sigue guiando la esperanza de una reacción jerárquica que dé un golpe de timón y nos oriente a la luz. 
Ocurre que a esta mala situación las órdenes religiosas no son ajenas, ya que les está obligando a cerrar provincias y reagruparse; las vocaciones escasean y los que están son mayores y cada año son menos. Sí la tendencia no cambia drásticamente, en breve plazo será anecdótico, y casi historia, la vida contemplativa y las órdenes religiosas. 
Esta circunstancia nos afecta en el orden espiritual y en el práctico, ya que corre serio peligro la continuidad, de los centros de enseñanza amparados y gestionados por las distintas órdenes religiosas. Así cómo otros de otros centros de atención social y sanitaria donde frailes y monjas prestan un servicio catequético extraordinario. 
Les ocurre lo mismo que hemos comentado hasta la saciedad sobre la disminución de vocaciones sacerdotales (fíjense en nuestra Diócesis que no es una excepción) y ante tal realidad, no se atisban soluciones prácticas. Cuando a las altas esferas colegiadas les plantean este debate, su respuesta es siempre que hay proyectos y soluciones en algún cajón y que hay que confiar. 
El caso es que el tiempo pasa y parece que ya hemos cruzado la línea de no retorno sin que el plan “A”, “B” o ”C” entren en funcionamiento. Personalmente pienso que no hay plan ni proyecto hablado o escrito, y que ni se atreven a tenerlo porque entonces tendrían que reconocer errores que no interesa reconocer. La Jerarquía sigue revestida de una autoridad principesca arcaica e inútil. Viven en otro mundo (recuerdo de nuevo nuestra Diócesis, parecida a la mayoría).

¿Mejor sin jerarquía?