La política como venganza

|

En el concello de Ferrol la política se oscurece cada vez más y luce la revancha pura y dura. No se entiende de otro modo el affaire de las dedicaciones exclusivas tratadas como una suerte de canonjías, en vez de ser el complemento natural de la entrega del político al servicio público, sin otra inquietud. Ya me dirán ustedes si no a qué viene arrebatársela al que gobierna, con la ayuda de otros inconscientes, para quedársela quien no tiene ese cometido, ni mucho menos para garantizar el trabajo de una oposición constructiva que beneficie a sus vecinos.
Una vez más, se acude a los juzgados para solucionar problemas políticos. No sé cuál será la sentencia pero sí estoy convencido de la torpeza de nuestros representantes, sean del gobierno o de la oposición. Mientras ellos se entretienen en ese juego de máscaras, los demás asistimos atónitos a semejante espectáculo ciertamente denigrante, desde el portazo de varios concejales no menores del gobierno, ya sea el que dio la ex concejala mareante de  hacienda o el que le dieron a uno de los dos fichajes estrellas independientes de Sestayo, hasta la abrupta ruptura del gobierno con la consiguiente y definitiva división de los socialistas iniciada por la portavoz socialdemócrata y rematada por el alcalde mareante, dejando, entre ambos y los no adscritos, al grupo municipal socialista con tres miembros.
Si preguntamos a nuestros vecinos, pocos sabrán decir a qué se dedican los munícipes, a quién podrán exponer los problemas de mercados, a quién denunciar la falta de pintado de un paso de cebra o cuál de ellos se preocupa de la convivencia en San Pablo. En definitiva, quién se ocupa del día a día de la ciudad, y ya no digamos del presupuesto, tantas veces anunciado, ni mucho menos de cómo se enfoca el futuro de la urbe. Pero la escena no estaría completa sin denunciar la inoperancia de una oposición de vuelo bajo, excepto la honrosa excepción del BNG, que no tendrá el peso de los otros, pero muestra una coherencia política que para sí quisieran otros. Estamos llegando al ecuador del mandato y necesitamos que la política se recupere. No les queda mucho tiempo.
 

La política como venganza