Tomás Alonso, en “Doce miradas”

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La galería Vilaseco, –dentro del proyecto “Doce miradas: Riverside” que ha venido realizando a lo largo de los últimos meses con reconocidos artistas, diseñadores, arquitectos, etc.–, ofrece actualmente la propuesta de Tomás Alonso (Vigo, 1974), fundador del estudio Okay con otros compañeros y de cuyas manos han salido sillas, lámparas, mesas, cuberterías, interiores de tiendas, etc. Está considerado una de las importantes figuras dentro del diseño industrial, hasta el punto de disputárselo firmas conocidas como Ikea o Swarovski. Como viene siendo habitual en estos encuentros, él ejemplifica en doce etapas, con fotos u objetos, cuáles son las ideas fundamentales que le han influido y los ejes estéticos y temáticos que le motivan. 
De su estancia en el Royal College of Art de Londres y basándose en fotos de variadas posturas de un modelo, espiga el primer punto, el sinnúmero de maneras que se ofrecen como punto de partida para un diseño y las mil formas posibles de hacerlo. El segundo punto es la sencillez, la búsqueda de lo esencial y para ello muestra la descomposición en sus partes de una pequeña lámpara de los años 50. Si a la sencillez y funcionalidad añadimos belleza y el aprecio de lo artesanal, tenemos el tercer punto, que ejemplifica con una sierra de marquetería hecha en Japón, donde son maestros en unir utilidad y belleza; con ello reivindica no perder de vista la habilidad manual del homo faber, en la época de imperio de lo industrial. 
En ello abunda también otra pieza japonesa: un precioso cucharón de metal hecho a martillazos por un artesano, dejando así la impronta espectacular de un dibujo poliédrico en el acabado. Reivindica también el saber improvisar ante una necesidad, sirviéndose de los medios que se tengan a mano y más en estos tiempos de movilidad continua, y pone un ejemplo de cómo un palo y una cuerda pueden lograr el objetivo propuesto. 
El proceso de fabricación es otra de las cosas a tener en cuenta y lo demuestra con otro hermoso ejemplo japonés: un vaso de bambú, cuyo secreto radica en la precisión del corte. Una sencilla pata de aluminio le sirve para ejemplificar que hay que buscar soluciones ajustadas a cada caso, lo que exige estudiar a fondo el contexto. Muestra después una serie de mini pruebas de cristales para Swarovski y los efectos de gema que tuvo que conseguir. 
El tiempo de  descanso, de impasse para recargar neuronas es también importante, pues así adviene a veces la inspiración. Mantenerse alerta buscando soluciones, lo ejemplifica con una lámpara que le llevó un par de semanas. El diseño de una casa (su proyecto más reciente) le sirve para mostrar que debe ser personalizada y adaptarse a quien vaya a habitarla. Finalmente, afirma que diseño e industria han de ir a la par y lo demuestra con el libro Arte/Industria de una empresa ejemplar como fue Sargadelos.

Tomás Alonso, en “Doce miradas”