LA RUINA

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Esto de la crisis parece el cuento de nunca acabar. ¿Sabían ustedes que desde 2008 han cerrado 12.000 bares y restaurantes, reduciéndose a los que había hace 15 años? Además 3.000 locales echaron el cierre el pasado año en España. Con lo cual, 50.000 empleos se han perdido en el sector por culpa de la crisis. Hay ejemplos sangrantes. He aquí un encargado de un bar coruñés: “Después de intentar sacar un negocio adelante durante cuatro años, no tuve más remedio que cerrar. Me pedían un alquiler de 4.000 euros al mes que era insostenible”. Su local estaba situado en un “barrio dormitorio” y muchos vecinos se han quedado en paro.

Otro local sirvió su última cena el 29 de febrero: “Lo cerramos porque no va bien. Sobran locales de lujo, o cambian o cierran”. Ahora habla el propietario del primer local de La Coruña que se rebeló contra la Ley Antitabaco, que dice que, aunque la crisis tiene mucha culpa del mal momento de la hostelería, la prohibición de fumar no beneficia a nadie: “Antes de la Ley, el negocio crecía pese a la crisis. Desde la Ley, las ventas han caído un 40%. De hecho, de 16 empleados he pasado a diez. A pesar de que es un sector vital para el país, no hay ayudas. La hostelería se va a pique y nadie hace nada”, lamenta.

La bajada de las ventas en la hostelería se debe principalmente a la pérdida de ingresos y el elevado endeudamiento de las familias. No creemos que se haya producido un cambio de hábitos significativo. Ir a bares y restaurantes es una costumbre muy española y es la crisis la que ha llevado a que la agente frecuente menos estos lugares. Por este motivo, seguramente se producirá una recuperación en la hostelería cuando la situación económica mejore.

¿Por qué los más perjudicados han sido los locales de ocio nocturno? El motivo puede estar relacionado con los precios de las copas. La facilidad para encontrar alternativas más baratas, como beber en la calle o las fiestas particulares, puede, por tanto, estar detrás del hecho de que el sector más perjudicado sea el del ocio nocturno. Pero el descenso en las ventas y el cierre de locales no es consecuencia de la prohibición de fumar dentro de bares. Lo que ha cambiado es que ahora la gente sale a la calle a fumar, pero sigue yendo a desayunar, a comer, a cenar y de copas.

Además, han proliferado las terrazas, donde se puede fumar. Puede ser que algunas personas pasen ahora menos tiempo en los locales, pero también que se haya producido un efecto llamada para no fumadores y padres con niños. Los hosteleros aseguran: “Ahora hay que dar desayunos y servir copas”.

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