La molécula salvadora

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El Alzhéimer afecta hoy a 44 millones de personas en todo el mundo. Para 2050 la cifra alcanzará los 135 millones, según las previsiones. En España lo padecen 600.000 personas y entre los mayores de 65 años son un 13,4%, según la Sociedad Española de Neurología. Somos el tercer país del mundo con mayor prevalencia de Alzhéimer, solo superados por Italia y Suiza. Es una enfermedad vinculada con el envejecimiento de la población y, por ello, con los países desarrollados. Con estos datos no cuesta imaginar por qué será la enfermedad más importante del siglo XXI. Lo terrible es que, a pesar de todo, es una gran desconocida. Sabemos muy poco de ella, aunque nos acompaña desde hace más de cien años. Ni siquiera podemos definirla con precisión: solo podemos enumerar una lista de síntomas. No sabemos cual es su causa, ni como se desarrolla y, por supuesto, tampoco tenemos ninguna cura efectiva. Lo único cierto es que resulta devastadora: nos despoja de nuestros recuerdos y de nuestra esencia hasta convertirnos en tristes sombras de lo que una vez fuimos. Eso es lo que más nos asusta al enfrentarnos con ese monstruo devorador de neuronas. Muchos investigan en la búsqueda del santo grial: una molécula capaz de reducir o incluso detener la muerte de las células neuronales. No es tarea sencilla; puede llegar a requerir un millón de ensayos antes de encontrar un candidato a fármaco. La búsqueda empieza por recolectar millares de organismos en cada uno de los rincones del planeta. Después los investigadores tienen que filtrar, procesar y sintetizar estos organismos hasta conseguir las moléculas candidatas a fármaco. En la siguiente fase se deberá comprobar su toxicidad y seguridad con modelos tanto animales como generados por ordenador o in vitro, antes de afrontar la gran prueba de su testeo en seres humanos. Es buscar una aguja en un pajar. Para esto hace falta paciencia, mucha paciencia. Pero también dinero. La investigación no es barata, y sobre todo no ofrece resultados a corto plazo. Por eso recortar en investigación es tirar piedras contra nuestro propio tejado. España hoy en día cuenta con una buena cantera de investigación en biomedicina, a pesar de los recortes sufridos. Pero debemos ser conscientes de que si algún día esperamos encontrar la cura del Alzhéimer antes deberemos apoyar la investigación sin dudar.
 

La molécula salvadora