PAGAR LAS FACTURAS

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Discrepo de quienes afirman que el ministro Montoro sobreactúa al exigir a la Generalitat de Cataluña que los millones de euros que le transfiere del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) se destinen a pagar las facturas pendientes. Parece una decisión acertada, seguro que muy aplaudida por los proveedores que ya no tendrán que “poner una vela a su patrona de preferencia” para cobrar lo que se les debe. 
Pero para evitar que Artur Mas hablara de “agresión a Cataluña” con esta exigencia, el ministro debió establecer esa especial condicionalidad para los fondos de FLA transferidos a todas las autonomías y ayuntamientos, que no gastan los dineros en veleidades independentistas, pero muchos también pagan tarde y tienen facturas de  sus proveedores en los cajones. 
Aquí en Galicia, según los datos que aportaba Serafín Lorenzo en La Voz de Galicia la semana pasada, en muchos concellos, diputaciones y organismos hay facturas pendientes por un importe de 196 millones de euros, de los que el 30 por cien corresponden a Santiago, A Coruña, Santiago y Ourense, y en casi todos se sobrepasa el plazo legal de pago.  
Hay que recordar que gobernar es administrar los recursos con rigor y responsabilidad y forma parte de la gestión responsable pagar en tiempo a los proveedores, autónomos o pequeños empresarios que viven económicamente al día y tienen detrás a sus familias. Que las administraciones retengan sus facturas desequilibra sus cuentas de resultados, puede estrangular sus economías e impide el normal ejercicio de la actividad hasta abocarlos al cierre, con caída de la actividad económica y pérdida de muchos puestos de trabajo.
Los alcaldes, los presidentes de diputaciones y los responsables de los entes autonómicos que retrasan los pagos, viven de la política, están confortablemente instalados en sus despachos y tienen sueldos garantizados a fin de mes. Esto explica su comportamiento irresponsable con los proveedores, porque si tuvieran que salir al mercado a la cita diaria con las dificultades y el riesgo, pagarían con prontitud. 
No solo para cumplir con lo legalmente establecido, sino también por un planteamiento egoísta de su gestión porque los autónomos y pequeños empresarios, sus proveedores, siguen siendo el motor que mueve e impulsa la economía de su entorno. Pagarles sus servicios en tiempo y forma es reforzar el compromiso con el empleo y la actividad económica en cada concello, comarca y provincia. 

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