LAS VERDADES DEL BARQUERO

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Dice Wyoming, al empezar su programa, que “ya conocen las noticias, vamos ahora con la realidad…” Aquí, nosotros, tras varios días esuchando a los propagandistas del señor Mariano lo de los brotes verdes o el España va bien y  eso de que “salimos del túnel ahora vamos a dirigir Europa”, conviene –pasados los fastos y el exceso de copas– volver a la realidad. A escuchar al personal, a tener en cuenta las verdades del barquero…
Y es que lo malo del PP es que hay un 86% de ciudadanos que no le cree, incluido un alto porcentaje de sus votantes, y de ahí, por ejemplo que el alcalde de Compostela le pida ayuda al Apóstol, la ministra de Trabajo a Santa Rita y en Zaragoza a la “pilarica”.
Y es que al lado de la rebaja en las colas de parados hay que contraponer que, cuando llegaron al poder, había diecisiete millones y medio de cotizantes a la S.S. y ahora hay dieciséis millones raspados… Que hay casi dos millones de parados sin subsidio, millones de jubilados que no pueden con el copago aunque les suban 2 euros al mes la pensión y miles y miles de trabajadores que con el aumento del 2 o el 3% están al borde de la pobreza; casi setenta mil gallegos cobran menos del sueldo mínimo, aumentan las peticiones en el centro social Padre Rubine. La cobertura a los que menos tienen ha caído un diez por ciento y el poder adquisitivo de los españoles en  más de un 15%.
Pero es que además hay ciento cincuenta casos de corrupción que cercan al PP que suma, como encausados, a la mayoría de los dos mil que figuran en los sumarios. Además, el juez Ruz le cita como beneficiario de los casos más graves y la deuda contraida por el gobierno es insoportable.
Por cierto ¿quién ha dicho que pagar es un deber…? Ah, si, la famosa canción. No los alemanes que en 1.953 se beneficiaron de una quita de cuarenta mil millones por la generosidad de veinticinco países a los que debía dinero…
Ahora el portavoz, el señor Hernando, condenado por injurias, puede contarnos su cuento y de Guindos con Montoro (pareja chistosa de poca gracia) sus cuentas. Pero ahí están las verdades del barquero.

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