COMPENSAR LOS ESFUERZOS

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Leí en un periódico nacional que los Defensores del Pueblo de las Autonomías, dieciséis después de la supresión del de Castilla-La Mancha, celebraron un encuentro privado en Madrid en el que analizaron la solvencia de esas instituciones que ellos creen “compatibles” y complementarias de la figura del Defensor del Pueblo del Estado.

No era la primera vez que se reunían estos altos cargos autonómicos, pero su última xuntanza venía motivada –y determinada– por la incertidumbre que se cierne sobre ellos, que pueden ser arrasados por el vendaval de la crisis hasta su desaparición del entramado político-administrativo.

La salida de la crisis debe hacerse “con esfuerzos compartidos, justos y equitativos”. Repartiendo las cargas

Rescato esta noticia del pasado día 4 para “preguntar al viento” si no sería mejor que el Gobierno gallego, igual que sus homólogos autonómicos y el mismo Gobierno central, apuntaran más alto en su plan de ahorro e implementaran un programa de adelgazamiento de las administraciones para eliminar lo que el presidente de la patronal llama “la grasa del Estado”, que en Galicia es la hipertrofia de la administración autonómica.

¿Qué pasaría en este pequeño país si se eliminara del organigrama de la administración la figura del Defensor do Pobo?. ¿O si desaparecieran el Consello de Contas, el Consello Económico e Social, el Consello de la Compañía de Radio Televisión de Galicia, las delegaciones del exterior, incluida la duplicada de Miami, y otros organismos, empresas públicas y consellos asesores? Nada. Son todos entes prescindibles sin detrimento de los servicios al ciudadano.

Anda ahora la Xunta ocupada con el plan de ahorro de 80 millones a costa de los funcionarios, la mayoría mileuristas que, suponiendo que fuera una buena medida, no va más allá del ahorro del “chocolate del loro”, aunque sean muchos loros los que comen del presupuesto. Los políticos saben que el ahorro significativo está en otras partidas presupuestarias.

Sanear las cuentas públicas y controlar el déficit requiere expurgar la administración, que representaría una medida ejemplarizante para la gente “que está dispuesta a hacer sacrificios, pero no a ser sacrificada”, como decía recientemente la primera ministra danesa.

Ejemplarizante también porque la salida de la crisis debe hacerse “con esfuerzos compartidos, justos y equitativos”, en palabras de Rajoy. Es decir, repartiendo las cargas, lo que implica eliminar privilegios y órganos administrativos superfluos.

COMPENSAR LOS ESFUERZOS