Nos han tomado el pelo

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Por fin el Papa Francisco se ha dignado a pronunciarse sobre el Sínodo de la Amazonia celebrado en el paso octubre. Parece que hubiese leído mi artículo anterior, que no creo, pero yo si he leído su exhortación, que dudo sea apostólica en el sentido de autoridad, porque la ha perdido al escribirla después de todo lo que ha armado al comnvocarlo.  El caso es que se han cumplido los negros presagios que generaba su espera, y sus argumentos marcan el momento de que dimita.

No sé si han leído el documento en su totalidad, pero si aún no lo han hecho, creo que con los primeros párrafos ya se darán cuenta del resto. El derrotismo y pesimismo abren su escrito y se hacen los protagonista hasta el final del texto. Lo primero que se me ocurre es: ¿para qué tal derroche de tiempo y dinero? que supongo a él le dará lo mismo, pero lo peor no eso, es que ha matado muchas esperanzas y ha traicionado a quienes teníamos la ilusión de que liderase una Iglesia con sentido realista del Evangelio y que gobernase con el afán de limpiar todo el moho y polilla del Vaticano. Pero no, al contrario: acaba de cerrar las ventanas y se ha infectado. Se ha convertido en un traidor, nos ha tomado el pelo y (insisto), debe dimitir, porque nadie ya cree en él. Ni los más ortodoxos, que ya no lo hacían, ni aquellos que esperábamos algo diferente. Ni tampoco en aquellos a quienes ha nombrado para puestos de responsabilidad. Como ejemplo, los componentes de nuestra Conferencia Episcopal que hablan y dicen poco.

Su escrito rezuma tristeza; Francisco ha dado portazo a dos demandas reformadoras importantes, el celibato opcional y el diaconado femenino. No se ha atrevido porque ambas cuestiones no constituyen ruptura teológica alguna, sino más bien cambios en formas y costumbres que muchos creyentes no comprenden que no haya evolución en tal sentido, que el propio Papa justificó cuando a bombo y platillo convocó el Sínodo. Ahora ha cerrado para mucho tiempo el debate. Con esta exhortación ha ahondado las divisiones, engañado y defraudado. El Sínodo ha sido el resultado del más rancio estilo de puesta en común inútil que se hace en esta Iglesia. Eso sí, muy caro en lo económico y sobre todo en esperanza. Ahhh, pide rezar como solución. Francisco ha caído muy abajo y agotado el poco crédito que le quedaba. Papa Francisco acaba de dejar Vd. a la Iglesia Sudamericana en la estacada; tiene a la alemana sublevada, a la italiana socavando su silla, y la española ya no está, ni se le espera. ¡Vaya solar!

Nos han tomado el pelo