La deuda pública gallega

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Poco o casi nada sabemos los ciudadanos en que se gastan los caudales públicos, si son administrados o por el contrario se dilapidan, se debiera dar cuenta del gasto preciso, pero lo que hay en caja se reparte sin pudor en obras que no son necesarias y excesivamente costosas, sin ninguna ventaja para el sufrido contribuyente, sin embargo no se ha tocado el apartado político ni la administración, en donde la cohorte sigue viviendo por encima del pueblo, con unos salarios que no se corresponden con lo que hacen y con lo que soñarían miles de gallegos que nada tienen que llevarse al bolsillo, al no tener ocupación alguna o los que mal viven de su sueldo mínimo, y qué decir de algunas pensiones, una paupérrima paga mensual de la cual hacen milagros para ir subsistiendo. En medio, está la clase política, desafecta del ciudadano y que solo se acuerda cuando la campaña electoral. 
Miguel de Cervantes decía “el que viaja mucho, ve mucho y lee mucho, sabe mucho”. Esto es lo que saben hacer nuestros políticos a costa del erario, aunque solo lean los artículos que les alaban, pero no sus críticas, de las primeras no se aprende nada y de las últimas mucho, porque son la madre de las ciencias y te obliga a saber el terreno que pisas, lo que haces y como lo haces. Así las cosas de la filosofía, se puede decir que Galicia tiene un problema económico heredado de sus políticos, a saber:
La deuda supone más de diez mil millones de euros. Vamos, una menudencia. ¿En qué se fueron? Esa es una pregunta sin respuesta, pero la que sí tiene, es que toca a pagar a cada gallego de su bolsillo 3.800 euros, para poder saldar la deuda que equivale al 18% del producto interior bruto (PIB) de Galicia, esta cantidad se ha visto aumentada en el último semestre del 2015 con respecto al año 2013. Siendo la séptima comunidad más endeudada. Por encima se hallan; Cataluña, Valencia, Madrid, Andalucía, Castilla-la Mancha y Castilla-León. De modo que Galicia por medio de sus gestores (sólo la Xunta, sin incluir Ayuntamientos, ni Diputaciones) debe unos 5.800 millones de euros, por las emisiones de valores a largo plazo y otros 4.400 millones de euros, que proceden de préstamos de los que un 60%, están distribuidos entre las instituciones financieras asentadas ó residentes en Galicia.
Por tanto, estimado y sufrido contribuyente, aparte de la deuda soberana del Estado español, que supone unos 800 mil millones de euros, está la autonómica, a la que hay que añadir Ayuntamientos y Diputaciones, pero paciencia, si todo sigue igual, dentro de unos años será todavía mayor.

La deuda pública gallega