TAMBIÉN ES CULTURA

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El numeroso público asistente ayer a la recuperación de “Las Meninas de Canido”, así como el más de un centenar de artistas participantes en la cita, revela que la cultura, contra lo establecido de forma institucional, tiene vertientes que, por seguir cauces alternativos, no parecen ser objeto de referencia, ni mucho menos de devoción, de las autoridades públicas. Al menos de las de esta ciudad. Y es que conseguir que un barrio haga suya una iniciativa que incluso se pretendió dejar estancada por parte del poder político, no es nada fácil. Y mucho menos que no solo los vecinos de la zona vivan ya como propia una actividad que invita al acercamiento a la cultura del modo más directo que se conoce, a través de la simple posibilidad de ver a los autores plasmar su obra en las paredes de sus casas. El éxito debería bastar para invitar a la reflexión a quien dirige la política cultural municipal.

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