LAS DESAUTORIZACIONES DE PISA 2012

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Tiempo les ha faltado a la izquierda docente y a los apóstoles  de la camiseta verde para atribuir a los recortes el hecho de que el rendimiento de los alumnos españoles se mantenga por debajo de las medias de la OCDE y de la Unión Europea, tal como ha puesto de relieve la última Evaluación internacional de Estudiantes PISA 2012.  
Sin embargo, mal puede ser así porque las pruebas fueron realizadas en abril del año pasado, antes de que el Gobierno central tomara medida alguna en ese sentido. Pero ahí siguen ellos con su teima, sin querer ver que los males vienen de muy atrás; que radican en muy otras cosas, y que el estancamiento constatado se corresponde con un periodo –de 2003 a 2012- en que la inversión en educación en España ha crecido el 35 por ciento. No terminan de asumir, por tanto, algo archidemostrado:  que  a partir de ciertas cotas –ampliamente superadas por nuestro país- mayor gasto en Educación no es sinónimo de mejores rendimientos.
Es curioso que cuarenta y cinco de los más de sesenta participantes en las pruebas registraran una mejoría estadísticamente significativa al menos en una de las tres materias analizadas (Matemáticas, Lectura y Ciencias), pero no así España. En Lectura, por ejemplo, no hemos  variado sustancialmente desde el año 2000. Más aún: aunque ello no sea significativo, hemos retrocedido algunos puntos. En todo caso, bien puede decirse que en este área  estamos donde estábamos hace doce años. ¿Será por culpa del ministro Wert?
Tampoco ha estado nada mal otra de las desautorizaciones de PISA 2012  a la  “marea verde”. Se refiere a los datos de Madrid, objetivo preferente de la ofensiva. Y es que,  considerada como participante independiente y pese a destinar menos recursos por alumno que otras mucho peor paradas, esta comunidad ocupa el sexto lugar de la Unión Europea en Comprensión lectora,  el octavo en Ciencias y el undécimo en Matemáticas. En el cómputo van incluidas también todas nuestras comunidades autónomas.  
En definitiva, PISA 2012 ha demostrado una vez más que al sistema educativo español le quedan muchas asignaturas pendientes. Por ello, no se entiende que no pocos sigan aferrados al sistema vigente; es decir, al fracaso comprobado,  sin siquiera haber dado la más mínima oportunidad a la reforma emprendida por el Gobierno.
No deja de ser triste que la gran aportación de la izquierda parlamentaria a la LOMCE –ya en el BOE desde el martes- haya sido, a su paso por el Senado, haber confundido el género gramatical con el sexo biológico y  haber inundado  el texto con la expresión de “alumnos y alumnas” donde inicial y correctamente se empleaba la inclusiva  forma en masculino. Una vez más ha padecido la gramática y ha triunfado el lenguaje políticamente correcto. Con eso se han contentado muchos.    

LAS DESAUTORIZACIONES DE PISA 2012